La profesora Martha Pariente Asalde, es natural de Lambayeque, y sufre de un impedimento de tipo congénito, la profesora Martha tuvo desobediencia en el vientre de su madre, su brazo izquierdo fue rebelde y no obedeció la orden universal de crecer y desarrollarse, de esa misma rebeldía es culpable la profesora Martha.
La historia de la profesora Martha es la misma Historia del castor cojo, de vez en cuando – por reto congénito o por accidente - aparece un castor cojo, el castor cojo debe hacer todo lo que hacen los otros castores, cortar ramas y arboles, construir su casa, hacer ingeniería y arquitectura y cambiar su ambiente, pero el castor cojo limitado físicamente debe hacer un esfuerzo superior que los demás castores para lograr lo mismo que ellos, la historia de la profesora Martha Pariente Asalde es un ejemplo que los castores cojos apreciarían (cuantos de nuestros estudiantes lo son, creo que la mayoría)
La profesora Martha, mostró su arte de sierra en secundaria, debió enfrentar a algún profesor al que le gustaba alguna compañera suya y esa preferencia se mudaba a las notas en perjuicio de Martha, de esa historia quedan como huellas las mejillas granas del profesor, por que nuestra profesora Martha delante de todos le arrojó su preferencia.
La profesora Martha por la incapacidad, por la incapacidad de las autoridades, por la incapacidad de pensamiento de las personas “sanas”, no encontraba un lugar en la Escuela Normal de Chiclayo, pero logró hacerse uno.
Martha estudió luego en la Universidad San Martín de Porras, concursó luego en la primera convocatoria para el nombramiento docente el año 1995, entonces los fantasmas que viven del ministerio se llevaron su examen con sus resultados.
Encarnizada por herencia y por vocación venció todos los blindajes de los que el poder se dota para hacerse escuchar por el mismo ministro, pero, eso no fue suficiente, de su examen y sus resultados nunca se supo
La profesora Martha pues tuvo que trabajar de contrato en mi colegio por dos años, digamos que su acogida no fue amorosa, “esto no es beneficencia colega”, “de lástima le han dado el contrato”; Martha con generosidad olvida nombres y mirando la tarea por hacer también se olvida de los rostros, la vida le dio a ella, como le da a todo el que sabe persistir, el triunfo sobre los mezquinos; en 1997 dió el segundo examen y los que la querían mal tuvieron la bofetada de tenerla - para siempre – en nuestro colegio
De su peculio hizo que se construyesen rampas para los limitados en nuestro colegio, por que a los pedidos respondieron los necios con el silencio, vergüenza pero no sonrojo, - que ellos no se sonrojan - para los que, habiendo recibido un pago en el Curso de Seguridad Vial, informaron que ese problema, - por su gestión y las de sus lideres -, estaba resuelto , aún no lo está, pero… tenemos a Martha.
En nuestro colegio hay alumnos especiales, hay padres de familia especiales, y junto a nuestro colegio existe un grupo de viviendas de una agrupación de castores cojos
No podría escribir esto si no se dijera lo que ahora diré, la vida forjó el carácter de nuestra colega, un carácter que envidian algunas fieras, tiene una voz que - y esto justifica mi elección, - es oída, su corazón le da esa autoridad.