martes, 21 de septiembre de 2010

¿La pc beneficia el aprendizaje escolar? artículo de León Trahtemberg




Recientes estudios realizados en Estados Unidos y Rumania que comparan el uso de computadoras en el hogar con el aprendizaje escolar revelan que el efecto resultante es insignificante o inclusive negativo. 
Estos estudios están reseñados por Randall Stross en el New York Times (Computers at Home: Educational Hope vs. Teenage Reality del 9 julio 2010).
Allí se sostiene que el uso intensivo de la computadora en programas escolares o en el hogar por adolescentes, constituye una pérdida de tiempo para fines educacionales. 
Ofer Malamud (Chicago) y Cristian Pop-Eleches (Columbia) elaboraron el estudio viajaron el 2009 a Rumanía para recoger información de hogares de niveles socioeconómicos bajos que se habían acogido al programa de gobierno. 
Los economistas midieron el impacto que tuvo tener computadoras en el hogar en alumnos. Encontraron que no hay beneficios y más bien hay perjuicios una vez que llega la computadora a la casa.
Si bien los alumnos desarrollan las habilidades cognitivas (test de Raven) y computacionales, cae el rendimiento escolar en matemáticas, inglés y lectura en rumano, aproximadamente en 1/3 de desviación estándar.
Esto ocurre en un contexto en el que las computadoras se destinaron a jugar, desplazando el tiempo que antes dedicaban a tareas y lectura (y eso que aún no tenían acceso a Internet). 
En North Carolina - Estados Unidos, Jacob L. Vigdor y Helen F. Ladd (Duke) reportaron resultados similares a partir de su investigación publicada en junio 2010.
Analizaron la llegada de la banda ancha a North Carolina entre el año 2000 y el año 2005 y su efecto en los tests aplicados a alumnos de la baja secundaria.
Los alumnos puntaron más bajo en matemáticas ni bien se instaló la banda ancha, y siguieron bajando conforme se amplió el servicio a más hogares.
El efecto de la caída en matemáticas y lectura fue notorio en hogares de NSE bajos en los que posiblemente la falta de atención paterna les permite que pasen el tiempo jugando en lugar de estudiar y hacer las tareas.
En Texas - Estados Unidos, el Estado destinó 20 millones de dólares para distribuir laptops para alumnos en 21 secundarias, que podían llevárselas a sus casas (experimento de 4 años en inmersión tecnológica). Otras 21 secundarias similares no las recibieron y fueron usadas como grupo de control.
La conclusión del Texas Center for Educational Research fue que solamente en las habilidades computacionales se cerró la brecha digital. En todo lo demás, no se encontró beneficios muy significativos o en todo caso hubo resultados mixtos, a pesar que los colegios configuraron las computadoras para bloquear el email, chateo, juegos y muchas webs no educacionales. 
La conclusión del estudio señala que no hay evidencia que vincule la inmersión tecnológica con el aprendizaje autodirigido ni su satisfacción general por el trabajo escolar.
Quienes creen que usando las computadoras los alumnos van a mejorar su aprendizaje escolar y que además se va a cerrar la brecha digital entre ricos y pobres tienen que revisar bien sus fundamentos. 
Mi hipótesis sigue siendo la vencedora: no hay alternativa más que tener buenos maestros.
Solamente si la tecnología estará a cargo de maestros capacitados y de calidad, podrán sacarle provecho, tal cual ocurría con las tecnologías primitivas, desde antes de que existiese lápiz y papel.



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Mi hipótesis es que no habrá resultados si no hay buenos padres y toda la sociedad, - toda la comunidad -,  eduque. 
pero ¿y la inversión en pc el proyecto más caro del ministerio? y el tiempo de los docentes en ¿capacitarse en su empleo?
desde el primer momento dije que las pc no servían, por que las pc son para leer y los chicos no leen
bueno pues, ya veremos... 

domingo, 19 de septiembre de 2010

GENÉTICA - MENTE RACISTA

Genotipo chilensis - Nota de La Nación

15 generaciones nos separan ya de los primeros chilenos que comenzaron a construir el país republicano que somos hoy en día. En el transcurso de estos 200 años, hemos crecido 20 centímetros, desarrollado un sentido isleño y subido varios kilos, pero también conservado enfermedades y adaptado a las zonas geográficas según estemos en el norte o el sur del país. Aquí una revisión meramente genética al ser chileno.
Margarita Echeverría tiene 75 años, pesa 85 kilos y mide 1 metro 55 centímetros de altura. Su cabello negro, cuerpo enjundioso y piernas cortas son la clásica imagen de una típica mujer chilena. Su hija, Linda Vega, mide diez centímetro más que ella y la hija de ésta, Camila Santibáñez, termina el árbol genealógico del matriarcado con 1 metro 70. Un cuadro que según los expertos se debería repetir en la mayoría de las familias chilenas, ya que nuestra población tiene un crecimiento promedio de un centímetro por década, o sea, los compatriotas de este bicentenario son mucho más altos que los hombres que celebraron los 100 años de la Independencia de nuestro país.
0 positivo y dientudos
Un dato interesante que se suma a la construcción de la radiografía del origen del chileno, que tiene en sus orígenes sangre y genes españoles, aborígenes y esclavos negros. Por eso sus dientes tienen forma de paleta y su grupo sanguíneo es mayoritariamente 0. Antecedentes genéticos que unen a los habitantes de esta larga faja de tierra y que puede sonrojar a los compatriotas que gustan de buscar el parecido con rancios antepasados ingleses o italianos, que en la mayoría de los casos son opacados por el gen de los aborígenes que poblaban esta tierra en 1541, más de 15 generaciones pasadas.
Genéticamente resistentes
“La gran característica de la población chilena es que tiene un componente importante de genes aborígenes, pero con una gran variabilidad de otros genes como los españoles, con alemanes en el sur y croatas en el norte del país. Esto hace que nuestros genes mejoren y como dice Darwin, “a mayor variabilidad genética, mayor capacidad de resistir condiciones climáticas hostiles”, cuenta el genetista Gonzalo Gajardo de la Universidad de los Lagos. Según él, es esa mezcla la que hace que los chilenos estemos tan acostumbrados a los temblores y que podamos sobreponernos de manera casi inmediata a la furia de un gran sismo. Como nuestros genes tienen memoria, recuerdan cómo protegerse de desastres naturales pasados, lo que sumado a la transmisión oral de estos hechos, logran que los chilenos seamos una raza resistente a tsunamis y aluviones.
Resistencia minera
Si esto mismo lo extrapolamos a cada región donde el chileno evoluciona según las condiciones climáticas y ambientales podemos obtener que, según la zona que se habita, se van exacerbando ciertas características. “En el caso de los mineros atrapados en Copiapó que han sido expuestos a una presión extrema como el aislamiento, ellos han dejado en evidencia las fortalezas que poseen gracias a los factores genéticos transmitidos de padres a hijos, como la trayectoria en trabajos pesados, lo que ha logrado que puedan sobrevivir a 700 metros de profundidad”, explica el doctor Gajardo, quien además hace hincapié que otro grupo de la población chilena podría no responder de la misma manera porque tiene otra memoria genética, como sucede con los pescadores en el sur del país que están creados para soportar más el frío en alta mar que el trabajo con menos luz solar.
Francisco Rothhammer, genetista de la Universidad de Chile, muchas veces en la población se da una selección de genes para lograr mayor sobrevivencia. Y un caso claro de ello es el que se da en personas que viven a 4 mil metros de altura como sucede en las regiones de Iquique y Arica y Parinacota. “Hay gente que está adaptada genéticamente para sobrevivir en altura, tienen mejor calidad de vida en este nivel y por ello está capacitada físicamente para desempeñar labores en esa zona, como es el caso de los mineros, que trabajan a tajo abierto en minas a esta altura”, explica el experto.
¿Por qué amamos lo extranjero?
Pero Gajardo también asegura que, a pesar de este tipo de variaciones, hay una característica que sobrepasa todas las fronteras y que mete en el mismo saco a la clase baja de nuestro país -que tiene 56% de sangre aborigen- como a la clase alta -que tiene un leve porcentaje de ella-: la falta de identidad. “Los chilenos no sabemos quiénes somos, no tenemos identidad y por ello siempre miramos al extranjero. Para el chileno es más choro hablar en inglés y pronunciarlo bien que nombrar nuestras cosas en otra lengua (aborigen). Creemos que somos mejores si tenemos un pariente en algún país lejano y eso se debe a que Chile es una isla geográfica, estamos encerrados entre mar, cordillera y desierto, lo que hace que tengamos poca mezcla en nuestras tierras, que nuestros rostros tengan una estructura homogénea y que miremos los rasgos extranjeros como mejores”, sentencia el representante del Darwin Institute en Chile.
¿Por qué más gordos?
Margarita nació en Temuco donde dice que aprendió a hacer cazuela de ave matando la gallina con sus propias manos y recogiendo las papas en el jardín. Aún hoy en su mesa se sirven cinco platos de comidas a la hora de almuerzo y en la tardes es obligatorio disfrutar un mate con leche. Cuando va a control médico, dice que sus doctores la felicitan por las porciones y distribución de carbohidratos y proteínas que tiene su menú. “Me dicen que esas proporciones son excelentes y no necesito vitaminas para mis huesos”. Al contrario, su nieta Camila con apenas 18 años de edad, confiesa que diariamente “tomo pastillas de calcio, remedios para la cefalea y rara vez dejo la dieta de hamburguesas con papas fritas”, lo que según la Sociedad Chilena de Endocrinología y Diabetes es una verdadera epidemia entre la última generación de chilenos que comienza a desarrollarse.
“Los chilenos del bicentenario son adictos al azúcar y la sal, los que son adictivos y lamentablemente en 30 años ha logrado que el 38% de los chilenos tenga sobrepeso, cosa que en los años 70 era impensable. Al contrario, teníamos altos índices de desnutrición en la población. Nos pasamos de un extremo a otro”, explica el endocrinólogo Hernán García.
Una explicación de este fenómeno es que en Chile se ha instalado la cultura de la comida rápida. El charquicán, los porotos con rienda y el pastel de choclo son comidas que requieren mucho trabajo y se relegan a ocasiones muy especiales. Eso se debe a que el chileno ha acortando su hora de almuerzo, el cual hoy consta mayoritariamente de un solo alimento, más una bebida gaseosa. Estos hábitos alimentarios perjudiciales nos han puesto en el ranking de la obesidad como uno de los países con mayor índice de niños con sobrepeso con una cifra del 18%, lo que nos sitúa en vías de desarrollo.
¿Por qué más altos?
Otra alteración en nuestros cuerpos ha sido el aumento de nuestra estatura, como lo confirmábamos al principio de esta nota. A inicios del siglo XX el promedio de las mujeres chilenas llegaba al metro 45 centímetros y los hombres al 1,60. Esto debido a que el 25% de la población vivía hacinada y existían graves problemas y enfermedades generados por la falta de agua potable. Hoy, nuestra estatura es semejante a la de países como Estados Unidos o Inglaterra, ya que compartirnos hábitos similares de alimentación y vivienda.
Ojos rasgados y pómulos altos
El doctor genetista Francisco Rothammer ha dedicado gran parte de sus estudios a determinar el origen del gen chileno y ha logrado descubrir que el 80% del ADN de los connacionales es transmitido sólo por la madre y es de origen indígena. Sin embargo, los cromosomas que determinan el sexo masculino son, en su mayoría, de procedencia europea, lo que demuestra que el cruzamiento mayoritario en nuestro país se dio entre hombres europeos y mujeres indígenas.
“En el Valle del Elqui encontramos 12% de genes africanos en la población, quedando claro que esa zona fue un asentamiento de esclavos en épocas pasadas, que dejan su impronta en la actualidad”, comenta el especialista.
Pero de todas las mezclas étnicas que tenemos los chilenos, una de las más antiguas es la dejada hace más de 12 mil años, la de los asiáticos que poblaron nuestras tierras y dieron forma a nuestros aborígenes. De ellos heredamos la mayoría de nuestros rasgos faciales, incluso, la mirada de ojos rasgados que para el resto del planeta parece tan sensual en nuestras mujeres.
“Las características de la arcada dental de los chilenos, los ojos rasgados y los pómulos levemente levantados son rasgos asiáticos, incluso, la baja estatura de nuestros indígenas también se la debemos a ellos”, explica el genetista, quien destaca además que los chilenos somos uno de los pocos pueblos con diformismos sexuales en la estatura entre hombres y mujeres. “Hace décadas atrás, la estatura de la chilena era muy baja respecto a los varones, quienes desde siempre han estado en la media del resto del mundo. Esto supone una disparidad sexual en los genes chilenos, que con el pasar de los años se ha ido disminuyendo”, sentencia Rothammer.
Según Margarita Echeverría esta característica era común en sus años mozos, incluso recuerda que ella tenía que empinarse para besar a su marido a pesar de usar tacos aguja como dictaba la moda de los ’60. “Yo siempre fui más baja que mis hermanos, mi mamá no le llegaba ni los hombros a mi papá que alcanzaba casi los dos metros. Cuando paseaban tomados de la mano parecía llevar un llavero colgando, pero a nadie le llamaba la atención porque era común entre las mujeres, sobre todo en el sur, donde las mujeres delgadas, bajas, de pie pequeño, eran muy cotizadas”, aclara la cabeza de la familia analizada. //LND


desde hace mucho algunos chilenos creen en la existencia de una "raza chilena"

Betty la fea

La hoja de vida de Beatriz Pinzón Solano consigna que fue graduada con honores y que había sido consultora de un banco internacional, además de otros méritos, pero Betty aceptó trabajar como secretaria de don Armando, porque... no conseguía trabajo.

Algo parecido le ocurrió al esposo de Demi Moree (una mamacita Demi) en el famoso film “propuesta indecente”. Woody Harrelson, responde a la observación de que esta sobre-cualificado “¡pués explóteme!”

¿Seguro que no es eso lo que se entiende por excelencia?

Me encuentro de vez en cuando con profesores jóvenes con muchos títulos que pugnan por un trabajo que no terminan por alcanzar, más curriculum para menos trabajo.

No nos han prometido todavía "el mejor magisterio de américa" lo que ocurre es que aún faltan varios meses para las elecciones generales...